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¿Realmente puedo cambiar mi realidad?

La realidad no está basada en supuestos, si no que más bien en afirmaciones. Tu realidad está a la espera de lo que quieres, y actúa en consecuencia. Si tienes una actitud pasiva hacia tu propia vida, no sabes que es lo que quieres y esperas que «la vida» sepa lo que es mejor para ti, lo que deseas nunca llegará.

La pasividad, la ignorancia y la falta de deseo por la vida nos provee una vida vacía, sin conexión ni amor. La conexión contigo mismo, con lo que quieres, es lo que alimenta tu realidad. Eres un espíritu encarnado en un cuerpo y en un plano físico. Un espíritu que vino a vivir experiencias en esta realidad material. Pero tu espíritu no es una luz sin color. Estás lleno de vida, anhelos y preferencias. Canalizar todo aquello hacia tu realidad es tu trabajo más importante.

La realidad es creada en tu mente primero. Tus pensamientos envían mensajes a tu sistema nervioso generando emociones diversas. Las emociones generan «pulsos» en el ambiente físico, atrayendo lo similar o rechazando lo opuesto. El no tener una opinión o un gusto por un algo o alguien, genera una respuesta neutra al ambiente. Cuando quieres algo, lo atraes, lo ves por todas partes, lo sientes, lo piensas. Si le das el tiempo necesario a la materialización de tu deseo, obtendrás lo que quieres.

Sin embargo, la falta de calma y conexión con lo que quieres, genera confusión en tu entono. Las manifestaciones podrían estar gestándose, luego cambias de opinión sobre tu anhelo y no le das el tiempo necesario para que se genere del todo. Necesitas estar seguro de lo que quieres, mantener tu foco en aquello y saber con certeza de que será manifestado.

Debido a tu certeza, estás contento. No se trata de estar alegre ante la posibilidad de alcanzar tus metas, o porque ya obtuviste lo deseado y estás preparando el siguiente pedido. Te alegras porque has conseguido conocerte, saber lo que quieres y has definido un camino en tu vida. Estás contento porque sabes que eres el generador de todas tus experiencias y cada vez tienes más claro que es lo que quieres.

Estás feliz porque estás aclarando tu camino y estás tomando decisiones que favorecen una vida plena y consciente para ti. Esa es tu felicidad. El saber lo que quieres es tan importante como haberlo obtenido, porque es un eslabón hacia el logro.

Entonces, te pregunto… ¿qué es lo que realmente quieres? ¿cuales son tus verdaderos anhelos?

Con amor, Caro